Cuando los días se vuelven calurosos, no hay nada como un helado casero para saborear los productos de la tierra. Con sus delicadas notas florales y un ligero toque a miel, el azafrán del Quercy aporta un toque de elegancia a este cremoso helado. Cultivada en los alrededores de Cajarc, declarado «Lugar Notable del Sabor», esta preciada especia se adapta tanto a recetas saladas como dulces. Aquí revela toda su paleta aromática, combinada con la frescura de los arándanos y las frutas de verano. Sirve este helado con unas cuantas frutas frescas, un coulis de frutos rojos o un ligero chorrito de miel. Una receta refinada y llena de frescura que pone de relieve los sabores de la región.